LEA LA HISTORIA DE LA ENFERMEDAD DE AMY, diagnosticada a los 52 años

Me diagnosticaron amiloidosis en 2018, a los 52 años, después de varios años de consultas por síntomas que nadie lograba explicar.

Sabía que algo no iba bien, pero los chequeos rutinarios no mostraban nada anormal. El amiloide se descubrió en una colonoscopia de rutina, en mi tubo digestivo.

Amiloidosis era una palabra que nunca había oído y, aun después de años informándome tras el diagnóstico, me parece una enfermedad muy compleja y difícil de entender.

Como mujer muy activa, madre de tres hijos y abuela de siete nietos, al principio me quedé destrozada y tuve miedo. Había perdido a mis padres y a dos hermanos por cáncer, había elegido una vida sana; esto no podía estar pasándome a mí.

La realidad me demostró lo contrario.

¡Encontrar un médico especialista en amiloidosis es imprescindible! Tras pruebas exhaustivas para determinar la evolución, empecé un cóctel de medicamentos de quimioterapia que duró 6 meses.

Hasta ahora, los resultados han sido favorables. Aunque el trasplante de células madre es una opción de la que se oye hablar a menudo con esta enfermedad, no es viable en mi caso por factores relacionados con la IgM. Otro factor raro más. Estoy decidida a vivir «mi normalidad» tanto como sea posible. Me centro en vivir feliz, confío en los avances de la investigación y en los nuevos tratamientos a medida que vayan llegando. Adapto mi rutina cuando es necesario, ¡pero me niego a darme por vencida!

Al compartir mi historia, mi objetivo principal es dar a conocer la enfermedad, con la esperanza de que otras personas reciban un diagnóstico más temprano.

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